En tiempos de pesadumbre mística sobrevenida, cual cabalistas desenfrenados, bien sumergidos en añoranza de totalidad, nos arrojamos en los brazos de alguna lectura piadosa para calmar las inquietudes. Se busca el alimento saciante que suponemos podrían contener: el Maná adherido a las letras.
Y rebuscando cae en nuestras manos Dios Existe. Yo me lo encontré, escrito por André Fossard y pasamos las hojas y vamos leyendo y al final nos quedamos con la impresión de que el título pretende un contenido que luego resulta impreciso y que resumiríamos como una sensación personal del autor.
Buscando un fundamento más docto e ilustrado tomamos Laborem Exercens, de Juan Pablo II, que habla de trabajo y que nos evoca más bien un tratado ético sobre el condicionante laboral. Encontramos mucho más sedimento en Cruzando el umbral de la esperanza, donde se contestan preguntas cuya respuesta todos deseamos saber, pero que quizá por el racionalismo desmedido de nuestro entorno, no acaban de iluminarnos como nos gustaría. Es un libro para volver a leer y ver si a la segunda encontramos el resquicio que nos proporcione claridad.
Seguimos con Biografía del Silencio, de Pablo D’ors, que como es corto, tampoco contiene mucho. Resumido:”... sería dejar ya de leer y ponerse a meditar”.
Y como ya conocemos Las Confesiones de san Agustín, nos leemos Vita Brevis de Jostein Gaarder que es una crítica a la vida del santo. Gaarder (conocido por el libro de filosofía galimatías El mundo de Sofía) es escritor orientado a neolectores y gente joven en general y sus páginas se nos antojan, con perdón por nuestra arrogancia crítica, una “noveleta”. Queremos algo más contundente y nos acercamos a santa Teresa: Las moradas y Libro de la Vida. Son libros de oración y fe, y la verdad, difíciles de leer. Pero sí es cierto, si leemos despacio, sobre todo el segundo que es más próximo a los mortales o así me lo parece, que extraemos ciertos contenidos espirituales provechosos y sobre todo sentimos el arte de la palabra, lo que se dice literatura, que en el fondo se diferencia de la escritura en que además de letras, expresa ideas e imágenes que el autor pretende transferir y, además y en este caso, lo hace con deliciosos recursos que permiten algo de comprensión al tiempo que transmiten sensaciones y sentimientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario