Baudolino, por Umberto Eco
No podemos decir que está obra, colmada de seres, referencias y hechos conocidos para un lector medio, sea catalogada como lo que, despectivamente a veces, se denomina “centón”; todo lo contrario, con esa coyuntura Umberto Eco ha creado una obra ingeniosa, dotando a esos componentes de un aire fresco y próximo, lo que consigue al combinarlos con gracia, sentido y un tratamiento innovador. Es un libro para sumergirnos y nadar en él, disfrutando de las olas del lenguaje, con giros inesperados, maravillosas cabriolas sintácticas, nuevos enfoques de técnicas clásicas y plenitud significativa de las palabras. Es para leer más despacio de lo que la trama y la agudeza expresiva invitan; es un acierto con párrafos realmente memorables, donde se exponen con clarividencia de sabio los avatares del pensamiento occidental en la Edad Media, pensamientos que, como sabemos, han trascendido hasta el día de hoy. Quedan reflejados los argumentos y las interpretaciones que en numerosas ocasiones, entonces como ahora, dan lugar a maneras de pensar, y por tanto de actuar, recogiendo filosofías que se extienden desde los primeros padres de la Iglesia, pasando por el Cisma de Oriente o las herejías medievales, hasta el practicismo de la gente sencilla, y todo renuente a disiparse y susceptible de aplicarse en nuestros días.
Es evidente que el autor, como filósofo e historiador, conoce bien los idearios y propensiones del pensamiento medieval, aunque lo mejor es que los hace llegar más allá de la mera teoría filosófica a la lógica popular, a la interpretación de la realidad que subyace en el pueblo llano, esa que es la que realmente viene escribiendo la vida. Es un libro muy agradable, casi festivo, instructivo, muy crítico y altamente recomendable; nada que ver con esos ensayos intrincados, obra del mismo autor, que más parecen el producto de uno de esos estudiantes recién escudillados en su titulación y que te colman de citas bibliográficas e indicaciones inservibles para demostrar conocimiento (La búsqueda de la lengua perfecta, Kant y el ornitorrinco… ¿Por cierto, el título, alguna relación con el “Platón y un ornitorrinco…” de Cathcart y Klein?). ¡Ah! Y tampoco nada que ver con esos fárragos novelados de Número cero o El péndulo de Faucault.
Nos quedamos con lo bueno. En Baudolino, Eco, aplica sus amplísimos conocimientos para presentar un libro inteligente, con mucha literatura y, sobre todo, entretenido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario